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Universalia 2003, un evento singular. |
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| 1/6/2003 - ACC |
| Entre otros, 2 premios Nobel, 1 Premio Príncipe de Asturias, 2 miembros de la Real Academia Española de la Lengua y 2 Premios Jaime I de Investigación integran la lista de invitados de Universalia. |
La Asociación Ciencia-Ciudad ha invitado a participar en Universalia 2003 a 35 personas, relacionadas de un modo u otro con la ciencia. Entre ellos se encuentran 2 premios Nobel, 1 Premio Príncipe de Asturias, 2 miembros de la Real Academia Española de la Lengua y 2 Premios Jaime I de Investigación. Entre los ponentes hay 7 Catedráticos y 11 Profesores de Universidad, y todos los participantes ven sus artículos publicados de forma habitual en las revistas y periódicos nacionales e internacionales más prestigiosos. Todos son expertos en ciencia, cada uno en su campo, y han acudido a mostrarnos y compartir con nosotros su trabajo, sus conocimientos y su punto de vista.
En los últimos 20 años hemos sido testigos de descubrimientos que han supuesto grandes avances y mejoras para la humanidad. Las nuevas técnicas biológicas se benefician de la revolución tecnológica, adquiriendo, gracias a ella, rapidez y especialización. La medicina da pasos de gigante de la mano de estos descubrimientos y muy pronto, la vida humana no tendrá secretos para los científicos, que habrán determinado las causas aún desconocidas de muchas enfermedades.
Es el privilegio, pero también el deber, de la ciudadanía estar al corriente de los adelantos de la técnica y la ciencia que van a cambiar nuestra concepción inmediata de la vida. La terapia génica, la descripción del genoma humano, el origen del universo, las vacunas contra enfermedades mortales… todo ello nos interesa porque desde la antigüedad, seguimos sin respuesta para las primeras preguntas: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. La gran ciencia será, pues, desvelada, comunicada y explicada para que comprendamos que la investigación y la divulgación del conocimiento científico pertenecen a la sociedad, y sólo en ella se desarrollan y dan sus frutos. Porque conjuntamente con el público, atento y ávido de aprender y comprender, podrán convertir ahora nuestros sabios la ciencia en filosofía.
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