La bióloga investiga un proceso celular que interviene en el desarrollo de tumores y en el envejecimiento
María Antonia Blasco acaba de obtener, por unanimidad, el premio Universalia 2003, uno de los más importantes galardones que se conceden en España a investigadores menores de 40 años. La bióloga alicantina, de 38 años, recibirá esa distinción en el congreso internacional sobre Ciencia que se celebrará en Vitoria del 27 al 31 de octubre. Blasco trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que dirige el doctor Mariano Barbacid, y lleva años estudiando un proceso celular que interviene en el desarrollo de tumores y en el envejecimiento. La joven científica opina que «no se invierte lo necesario» en estudiar enfermades tan mortíferas y extendidas «como el cáncer, el sida o la malaria».
-¿Qué significa para usted el hecho de que un jurado compuesto por notables científicos, como Margarita Salas o el profesor Sánchez Ron, le hayan otorgado, por unanimidad, un premio para el que existían más de 60 candidatos?
-Me produce una enorme satisfacción el reconocimiento de colegas hacia mi trabajo. Además, la dotación económica del premio supone una gran ayuda para una investigadora joven. Este tipo de distinciones son muy positivas para estimular la investigación.
-¿Cuál es el objetivo de su trabajo en el laboratorio?.
-Me interesa un proceso celular relacionado con la mortalidad e inmortalidad de las células. Las células tumorales son inmortales y una de las causas que lo permiten es la telomerasa. Se trata de una proteína que fabrica telómeros. Sabemos que éstos se van perdiendo con el envecimiento y que, sin embargo, las células de los tumores han averiguado cómo mantenerlos vivos. Es una investigación básica pero creemos que va a tener aplicaciones prácticas.
-¿Cómo surgió en usted la vocación científica?
-Tras asistir, en el instituto, a un charla sobre biología molecular e ingeniería genética. Me pareció un campo fascinante.
-¿Cómo se puede atraer hacia la ciencia a los más jóvenes?
-Sería muy fácil estimular la imaginación de los niños y jóvenes, dado que la ciencia es una cosa muy espectacular ahora mismo. Habría que intentar transmitirles que la ciencia no es algo oculto y antiguo, sino que tiene mucho potencial y está tratando de cambiar el mundo que conocemos.
Cerebros y quejas
-¿Forma parte del grupo de cerebros que ha vuelto a España en los últimos años, atraído por las promesas, incumplidas, del Gobierno?
-No, no es mi caso. Realice el post-doctorado en Nueva York y allí comencé a trabajar en el tema que investigo ahora. Al regresar, en 1997, saqué unas oposiciones al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y allí he estado trabajando hasta hace un mes.
-¿Qué opina de la situación de esos colegas y de la progresiva reducción del dinero destinado a la investigación científica en España?
-Por desgracia, la ciencia no cuenta para nada en la política de este país y lo más grave es que no parece haber interés en que cambie la situación. Esa es una de las grandes quejas de los investigadores.
-¿Existe un desequilibrio entre el progreso de la ciencia y el estado actual de la ética?
-Mi impresión es que existe cierta desconexión. La sociedad parece más interesada en adquirir cosas materiales que en fomentar las investigaciones que permitan llegar a curar enfermedades tan letales como el cáncer o el sida.
LOS DATOS
El premio Universalia: Para investigadores menores de 40 años, se
entrega este año por primera vez y está dotado con 18.000 euros.
La ganadora: María Antonia Blasco, bióloga de 38 años. Trabaja
actualmente en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que dirige el doctor Mariano Barbacid. Recibirá el galardón en el congreso científico internacional Universalia 2003 que se celebrará en Vitoria entre el 27 y el 31 de octubre.
El congreso: Reunirá en la ciudad a científicos y filósofos de todo el mundo, entre los que figuran dos premios Nobel de Medicina y los padres de la oveja Dolly .